Viviendas

En el proceso de diseño participativo se acordó priorizar el uso de los espacios comunes, consensuando la creación de un único tipo de vivienda de entre 50 y 60 m², pensada para ofrecer comodidad, autonomía y bienestar. Se trata de un hogar acogedor y funcional, pensado para vivir con independencia, al tiempo que se fomenta el uso de los espacios comunitarios.

El acceso se realiza desde amplios pasillos que facilita la movilidad y el encuentro entre residentes.

El salón-comedor, luminoso y abierto, se conecta con una terraza privada con vistas al mar  ampliando el espacio interior y acercándonos al exterior. El amplio salón permite con un cerramiento de puertas correderas configurar una segunda habitación en caso necesario.

La cocina, equipada con electrodomésticos integrados, ha sido diseñada para ofrecer un uso práctico, cómodo y funcional. Aunque la comida principal se realizará en las zonas compartidas, este espacio permite mantener autonomía para preparaciones sencillas. Su diseño se integra de forma armónica en el modelo de convivencia colaborativa.

El dormitorio está concebido como un espacio íntimo y tranquilo destinado al descanso y la desconexión. Su diseño prioriza el confort, la luminosidad y una atmósfera acogedora que favorezca el bienestar personal.

El baño accesible, amplio y seguro, ocupa un lugar central en la vivienda y está pensado para facilitar la autonomía y el uso cotidiano. Su distribución favorece la movilidad y permite un uso funcional, cómodo y adaptado a distintas necesidades. Los materiales y elementos incorporados priorizan la seguridad, la accesibilidad y la facilidad de mantenimiento, contribuyendo a un entorno práctico y confortable.