La mejor forma de entender qué es Taro Cohousing es conocer a las personas que lo estamos haciendo realidad y las historias que nos han traído hasta aquí. Porque un proyecto como este solo se comprende de verdad cuando hablan las personas que lo hacen posible.
Cada una de ellas refleja una búsqueda compartida: vivir en comunidad, mantener la autonomía, apoyarnos mutuamente y construir una etapa de la vida más rica en relaciones, participación y bienestar.
Te invitamos a conocer nuestras historias. Quizá en alguna de ellas encuentres también la tuya.
Una dificultad que se transformó en algo positivo
En un momento vital, difícil, debido a la atención y cuidados continuados que requería un familiar anciano, mi hija que vive fuera, al ver lo que eso implicaba tanto emocional como físicamente para mí, me preguntó si me había planteado cómo iba a afrontar yo el futuro.
Ella iba a seguir viviendo fuera y solo vendría de vez en cuando. Estaba claro lo que quería transmitir y me animó a no esperar más para aclararlo.
Yo tenía información sobre el movimiento cohousing compartida por una amiga, y esa idea de futuro era lo que quería para mí: vivir en un lugar creado entre todos, con espacios privados y zonas comunes donde compartir actividades y vivencias, socializar sin tener que desplazarte, evitar la soledad en un sillón con tv y cuidadora al lado, estando rodeada de personas conocidas con las que juntos decidir cómo ir creando y continuar disfrutando de nuestra vida.
Y ese futuro era y es Taro Cohousing…
Lo más bonito que he vivido dentro del grupo
Lo que me encanta del cohousing o viviendas colaborativas es la compañía.
Compartir pequeños gestos, una conversación, un café, una sonrisa o un «te ayudo» hace que la vida sea más agradable.
Saber que hay un círculo social a tu alrededor que te apoya, es uno de los pilares de la vida sana.
Como imagino nuestro cohousing ideal en el futuro
En unos años nos iremos a vivir a Taro Cohousing mi marido y yo.
Viviremos en un edificio donde tendremos nuestro espacio personal y compartiremos con otras personas, zonas comunes y valores: convivencia, responsabilidades, respeto, cuidados mutuos.
No necesitamos pensar igual ni ser amigos, pero si remar en la misma dirección.
Y algo importante: estar en Taro no significa aislarnos del mundo exterior. Seguimos teniendo amigos, familia, viajes, compromiso social…
Taro es nuestra opción, ni mejor ni peor que otras. Pero si nuestra elección.
Lo que diferencia este proyecto de otras formas de vivir
En un cohousing se vive con autonomía y vitalidad. A diferencia de las residencias tradicionales, se crea una comunidad activa y autogestionada donde se comparten valores, actividades y apoyo mutuo. Se fomenta la conexión social y la participación, creando un hogar donde los cuidados mutuos, la compañía y el sentido de pertenencia aportan bienestar.
Una persona del grupo que me ha inspirado (y por qué)
Una comunidad es el resultado de la acción de sus miembros. Y, en este grupo,hay personas acogedoras y animosas que siempre están haciendo algo, aportando, y dispuestas a apoyar en los momentos de dificultad; y lo hacen con positividad y palabras estimuladoras.
Y me inspiran.
Como imagino nuestro cohousing ideal en el futuro
Imagino a Taro como un refugio alegre y lleno de vitalidad.
Un espacio de respeto y confianza, donde el equilibrio entre la vida privada y la comunitaria sea perfecto.
Me veo compartiendo aficiones, cultivando el huerto que contribuirá a nuestra idea de alimentación saludable y aprendiendo de las demás personas que aportarán sus pasiones y talentos.
Un momento de orgullo colectivo
Hay momentos que nos recuerdan por qué caminamos juntos.
Sacar adelante nuestra web y todo el material de difusión, casi a contrarreloj… fue mucho más que trabajo. Fue ilusión compartida, compromiso y equipo.
Sumamos manos, ideas y corazón. Hoy miramos todo lo logrado con orgullo. Porque detrás de cada detalle…hay esfuerzo colectivo.
Construimos juntos. Y eso… se nota.
Lo que más valoro de compartir espacios y tiempo
Creo que envejecer bien implica cuidar el cuerpo y también cultivar relaciones personales de calidad, esenciales para el bienestar. Mantener vínculos cercanos reduce el estrés, fortalece la salud emocional y cognitiva y aporta sentido a la vida cotidiana. Compartiendo espacios, tiempo y experiencias construiremos una comunidad más humana, activa, solidaria y enriquecedora para tod@s.
Una dificultad que se transformó en algo positivo
En mi familia ha habido personas en residencias de mayores; aunque las cuidaban bien, yo quería otra forma de envejecer.
Quería conservar mi facultad de decidir y mi independencia.
Esto lo he encontrado en TARO, además de compañeros/as muy interesantes y cariñosos con quienes continuar el crecimiento y el camino de esta vida.