La visita de Taro a Axuntase, un proyecto pionero de cohousing en España, ha sido una oportunidad para aprender, compartir experiencias y seguir avanzando en nuestro propio camino hacia la vivienda colaborativa.
Queríamos conocer de primera mano un proyecto que ya está viviendo una etapa que nosotros todavía estamos construyendo. Aunque su inauguración oficial está pendiente, sus socios llevan cerca de un año viviendo juntos, poniendo en práctica aquello que durante tanto tiempo imaginaron, planificaron y trabajaron como grupo.
Durante el encuentro tuvimos la oportunidad de conocer algunas personas que forman parte de Axuntase y escuchar sus experiencias. Compartimos impresiones sobre las dificultades y los aprendizajes que han surgido a lo largo del proceso: desde la consolidación del grupo y la construcción del edificio hasta los retos cotidianos de la convivencia.
Pero fue mucho más que una visita para escuchar. El aprendizaje fue recíproco. También pudimos compartir con ellos cómo nos organizamos y tomamos decisiones. Sumar ambas experiencias nos permitió reconocer muchas similitudes entre nuestros caminos y comprobar que, aunque cada proyecto tiene sus particularidades, existen inquietudes, retos y objetivos comunes.
Hablamos también de participación, gobernanza y convivencia, cuestiones fundamentales para construir una comunidad donde las personas sean lo esencial, sin perder de vista la autonomía individual, la implicación colectiva y el apoyo mutuo.
Una de las principales conclusiones que nos llevamos es que los proyectos de cohousing necesitan tiempo, constancia y compromiso. Son procesos largos, que requieren paciencia, capacidad de adaptación y la voluntad de seguir trabajando juntos, incluso cuando los avances no son tan rápidos como nos gustaría.
Nos volvimos con nuevos aprendizajes, ideas para reflexionar y, sobre todo, la confirmación de que merece la pena seguir adelante. Porque cada cohousing tiene su propio recorrido, pero compartir lo aprendido nos ayuda a avanzar.
Gracias a Axuntase por abrirnos sus puertas, compartir con generosidad su experiencia y recordarnos que construir un cohousing es mucho más que levantar un edificio: es construir, día a día, una forma de vivir en comunidad.




