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El cohousing para mayores es una forma de vida basada en la convivencia voluntaria entre personas que comparten valores, intereses y una misma visión sobre cómo quieren vivir su etapa de jubilación.
Cada persona dispone de su vivienda privada, totalmente equipada y adaptada, y comparte con el resto de la comunidad una serie de espacios y servicios comunes, gestionados de forma participativa y democrática.
A diferencia de las residencias tradicionales o los centros de día, el cohousing permite decidir cómo, con quién y dónde vivir, manteniendo siempre el control sobre el proyecto y el día a día.
El modelo de tenencia de las viviendas de la cooperativa es la cesión de uso, modelo que empezó en Dinamarca tiempo atrás y tiene como característica que la propiedad es de la cooperativa, no hay división horizontal en ningún momento y es, por supuesto, una iniciativa sin ánimo de lucro.
El derecho de uso significa que la propiedad del inmueble es de la cooperativa, no de una persona en particular. Esto quiere decir que nadie puede comprar la vivienda como suya, sino que se disfruta en usufructo durante toda la vida. Es un modelo que está entre el alquiler y la propiedad, permitiendo disfrutar de una vivienda, espacios comunes y servicios.
Para poder heredar la vivienda, la persona heredera debe cumplir los requisitos de acceso que determinan los estatutos. Si esta persona no está interesada en participar en la cooperativa, entonces hereda el capital aportado.
Cuando una persona abandona el proyecto o fallece, la cooperativa es la que gestiona el traspaso a la siguiente persona y entrega el capital correspondiente a la persona heredera, según el procedimiento especificado en los estatutos.
El modelo de Atención Integral Centrado en la Persona (AICP) se lleva implantando en el norte de Europa desde hace muchos años. Esta Atención ayuda a las personas a desarrollar los conocimientos, las habilidades y la confianza que necesitan para gestionar y tomar decisiones de manera más eficaz en su proceso vital.
Según la Fundación Pilares los principios del Modelo de AICP son los siguientes:
Las características de cada persona singular tienen que ser conocidas y respetadas por todas las personas que intervienen en su vida.
Se promueve la capacidad de autogobierno de las personas y su derecho a tomar sus propias decisiones acerca de su plan de vida.
Todas las personas poseen capacidades que deben ser reconocidas para prevenir o minimizar las situaciones de dependencia.
Las personas deben tener el derecho a participar en la elaboración de su proyecto de vida personal y social.
La persona es un ser multidimensional en el que interactúan diferentes aspectos, por tanto su cuidado debe contemplarse desde diversas disciplinas.
Poder ofrecer condiciones de vida para que las personas puedan desarrollarse en un medio que les facilite un diseño hogareño, accesible y confortable adaptado a sus necesidades.
Las personas deben seguir sintiéndose integradas en su entorno, manteniendo sus relaciones sociales y afectivas anteriores e incrementarlas con otras nuevas.
Se reconoce que las personas deben tener acceso a los apoyos que precisan, de manera continuada, coordinada y adaptada a las circunstancias cambiantes de su proceso vital.
Las características que definen a una comunidad de Viviendas Colaborativas y que al mismo tiempo marcan la diferencia con otros proyectos similares, convierten a este modelo de comunidades en una alternativa idónea a las opciones tradicionales residenciales. Taro es un proyecto :
Creemos en una gestión desde la autoorganización donde todas las personas encontremos nuestros lugar y nos sintamos protagonistas de nuestra vida participando en el desarrollo de la vida comunitaria.
Nos organizamos por comisiones porque creemos que la autogestión es la manera de que todas las personas socias seamos responsables del funcionamiento de nuestra organización.
Las personas de Taro tenemos conciencia plena del estilo de vida que queremos compartir: respeto, empatía, amistad, tolerancia… respetando la individualidad de cada persona y fortaleciendo la cohesión del grupo.
Propiciamos un estilo de convivencia que permita afrontar las diferentes realidades de las personas de la comunidad de Taro, para desarrollarnos plenamente sin importar el origen, género, orientación sexual o cualquier circunstancia personal.
Combinamos viviendas y economías individuales con espacios compartidos mantenidos a través de economías comunes.
El proyecto está pensado para que su estructura y organización den respuesta a las necesidades que surjan a lo largo de la vida de las personas que integramos el proyecto